Jorge Malarria
La “memoria de forma” es una propiedad con que cuentan algunos materiales y se basa en la posibilidad de recuperar su forma después de una deformación con un estímulo externo, es decir, el material “recuerda” su forma original. Para que se produzca dicho efecto, el material necesita un estímulo físico externo, el que generalmente suele ser térmico.

“Hay un conjunto de materiales metálicos que cuentan con la propiedad de deformarse a través de un cambio estructural que es reversible. Pueden ser deformados por la aplicación de un esfuerzo y podemos recuperar la forma original liberando esa fuerza que se ha aplicado; o bien, si esa deformación es permanente, se le aplica un incremento de temperatura y el material recupera su forma original. Éste es el efecto memoria”, explica a El Ciudadano Jorge Malarría, integrante del Instituto de Física Rosario (Ifir), con formación de grado en Rosario y un doctorado en Bariloche, en el Instituto Balseiro, lugar donde se quedó a trabajar hasta que pudo viajar a Francia para hacer un posdoctorado y una especialización en aleaciones, labor que continúa desarrollando en el país.