| Galileo
Galilei
Alfredo Garasini |
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La
historia de la ciencia es pródiga en ejemplos que atestiguan con cuanta
dificultad ha podido la humanidad ir ascendiendo en la adquisición de los
conocimientos que brindaron los medios para que la vida del hombre
evolucionara desde la que vivieron los primitivos seres de las edades
prehistóricas, plenas de dificultades y exentas de atractivos
intelectuales hasta las que nos toca vivir a nosotros. Felizmente, en
todos los tiempos y en todas las latitudes han existido hombres ansiosos
por llegar a la compresión m{as cabal de los fenómenos de la naturaleza,
no han temblado ofrendar a la ciencia el caudal de su inteligencia y de su
voluntad. Entre
esos seres cumbres, sin duda se encuentra Galileo Galilei. La
determinación de la fecha exacta de su nacimiento en rigor es incierta,
pero los historiadores concluyen a fijar el día 15 de febrero de 1564 en
la ciudad de Pisa. La niñez
de Galileo tampoco es bien conocida, pero se supo que aprendió latin y
griego, un sacerdote lo inicia en la lógica aristotélica, cuyas
abstrusas reglas serán el germen de las futuras desavenencias que durante
toda su vida pondrá de manifiesto con gran vehemencia a sus adversarios
científicos. Observador
agudo y analista sagaz, profundiza a Platón. La casualidad le brinda su primer logro, estando en la Catedral de Pisa, observa una lampara que se balancea
debido a las corrientes de aires actuantes, al carecer de instrumentos
para medir el tiempo, se las ingenia recurriendo a su propio pulso y comprueba con asombro que el período de oscilación es siempre el mismo. ¡Había
sido descubierta la ley del isocronismo del péndulo! Prontamente
advierte que los razonamientos aristotélicos no son la clave para leer el
difícil libro de la naturaleza, y si lo es la matemática. Vale
la pena transcribir sus propios escritos: "La
filosofía (la ciencia), está escrita en un magno libro, siempre abierto
ante nuestros ojos: El Universo, imposible es entenderlo sin aprender
previamente la lengua, sin conocer los caracteres en que está escrito. Su
idioma es el de las matemáticas y las letras sus triángulos, círculos u
otras figuras geométricas, medios sin los cuales no es dado a ningún ser
humano comprender una sola palabra: sin ellos, el espíritu deambula en
oscuro laberinto". Es
posible que el experimento más recordado que haya realizado, sea el dejar
caer objetos pesados en la Torre de isa. Con este experimento Galileo prueba que todos los cuerpos de distintos pesos caen al vacío con la misma aceleración. También
se ocupa de problemas de mecánica e indudablemente le prepara el camino a
Newton, que como todos sabemos es el creador del majestuoso templo de la
denominada mecánica clásica. Cabe señalar que nuestro museo posee una réplica del famoso aparato para detectar los cambios de calor y sus consecuencias, nos referimos al termoscópio, ideado por este insigne sabio; dicho aparato fue construido en el taller de la Institución. Por
aquel tiempo la Iglesia ejercía una poderosa influencia en el campo de la
ciencia, imbuida del pensamiento aristotélico, al mismo tiempo que
Galileo, mediante procedimientos científicos verifica que las ideas de
Aristóteles estaban equivocadas; esto le traería grandes dolores de
cabeza debido a sus controversias con las autoridades eclesiásticas, a
tal punto que fue sometido a juicio, por haber escrito un libre que
denominó: "Diálogo sobre dos principales sistemas del mundo",
pero en virtud de sus influyentes amigos fue recluido en su propio hogar. Algunos años después le sorprende la muerte el 8 de enero de 1642. Por
fin, cabe decir pocas palabras, demasiado grande ha sido su creatividad
científica para que se pretendiera más, pues como dijera Poggendorff: "Si
un hombre solo pudiese pretender el honor de haber fundado una ciencia tan
extensa como la física, es ciertamente a Galileo a quien correspondería". Surge así una nueva concepción del mundo y del avance de las ciencias con sus prestigiosos continuadores: los Newton, los Huygens, los Bernoulli y los Einstein. |