Una
novedad en la difracción de la luz
Lic. Carlos Galles |
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Los textos elementales
nos enseñan que los frentes de onda de la luz al encontrarse con un obstáculo
invaden en cierta forma la zona de sombra que determina la óptica geométrica.
Este fenómeno es denominado difracción y se la llama de Fraunhoffer o de
Fresnel según que los efectos sean estudiados lejos o cerca del obstáculo
respectivamente1. El tema es uno de los clásicos de la teoría
electromagnética y se han inventado y ensayado numerosos e ingeniosos métodos
para la resolución de los diferentes casos. Uno de los ejemplos típicos
está dado por una abertura circular practicada en una pantalla opaca;
cuando es iluminada se observa que la luz incidente forma al ser recogida
en otra pantalla un diagrama de difracción. Ahora bien, en dos siglos de
investigaciones siempre se consideró, y se observó, que la cantidad de
luz que llegaba al orificio era la misma que se podía recoger tras él.
Informaciones, que no podemos calificar como de último minuto pero que
son relativamente nuevas, nos dicen que en ciertas condiciones ocurren
efectos no contemplados por las teorías anteriores. Veamos un poco la
historia del asunto. En
una comunicación publicada en la revista Nature
en 1998, los miembros de un equipo internacional de investigadores,
dirigido por T.W. Ebbesen de Estados Unidos, informaron sobre el siguiente
experimento. Se deposita una delgada lámina de plata (aproximadamente de
unos 200 nm de espesor) sobre cuarzo y se practican en ella agujeros de
150 nm de diámetro, separados entre 0,6 y 1,8
mm, dispuestos sobre una red plana cuadrangular en algunos casos y
hexagonal en otros.
Admirablemente cuando se hace incidir luz en forma perpendicular a
este dispositivo se advierte que para algunas longitudes de onda el factor
de transmisión es mayor que uno, y a veces mucho mayor. Vale decir que se
observa detrás del dispositivo más luz de la que incide en las
perforaciones2. Ebbesen se percató del
efecto más de diez años atrás trabajando en los laboratorios de la NEC
Research en Japón experimentando con arreglos de algo así como 100
millones de pequeños orificios. Para su sorpresa pudo ver a través de la
criba, en contra de lo que se podía esperar de acuerdo a las teorías ópticas.
Luego prosiguió con su grupo de investigación durante la década
siguiente estudiando en todo detalle el fenómeno, y sin darlo a conocer
en público, hasta que lograron desarrollar las técnicas para hacerlo de
fácil manejo, junto con una explicación teórica cabal, y por supuesto
la respectiva patente3. La explicación fue
dada por Peter A. Wolff del MIT. Consiste en que los fotones incidentes
sobre el metal son conducidos hacia los agujeros por los plasmones de
superficie (perturbaciones consistentes en movimientos colectivos de los
electrones del conductor). Por lo tanto pasan por los orificios no sólo
los fotones encaminados a ellos sino también parte de aquellos que
inciden sobre la lámina y que hubiesen debido ser reflejados o
absorbidos. El mecanismo que explica este comportamiento no es por
supuesto sencillo y requiere el uso de conceptos avanzados. Entre las aplicaciones
se cuenta el uso en microcircuitos pues permitiría una mayor resolución
entre trazas que los métodos actuales. También se planea aplicar el fenómeno
en los paneles de display, dado que las cribas son selectivas de la luz
según
los colores. No está de más remarcar que en este
caso la tan mentada ciencia pura, universal, desinteresada, fraternal,
quedó esta vez un tanto relegada, pero este no es más que un ejemplo de
una práctica intrínseca al actual sistema científico-tecnológico: los
resultados
susceptibles
de
rápida
y
lucrativa aplicación en el mercado son mantenidos por las grandes
corporaciones en reserva hasta tanto no se tenga una apreciable ventaja
sobre los competidores y se esté en condiciones de poder retener los
derechos. Ello no quita, por supuesto, que otros científicos más románticos,
menos inclinados al vil metal, comuniquen sus descubrimientos apenas los
logran, aún sin contar con los medios y los contactos necesarios para
aplicarlos industrialmente. Bienaventurados sean, más el reino de los
negocios tecnológicos
no será de ellos ni de quienes
financian sus investigaciones. Todo lo cual conduce al tratamiento
del siempre postergado tema de la imprescindible necesidad de unir
universidad e industria en investigaciones convergentes. Citas: 1
Véase la presentación elemental por ejemplo en
Paul Tipler, “Física”, (Editorial
Reverté). Para un tratamiento más completo se puede acudir a la
obra de Eugene Hecht y Alfred Zajac, “Óptica”, (Fondo Educativo
Interamericano) o bien al
libro de Robert Guenther , “Modern Optics”, (John Wiley).
Los dos últimos textos traen bibliografías muy extensas sobre el
tema. 2 T.W. Ebbesen, H.J. Lezect, H.F. Ghaemi, T. Thio, P.A. Wolff,
“Extraordinary optical transmission through sub-wavelength hole
arrays”, Nature,
391, 667 (1998). 3 Scientific American, July 1999, Page 24. |