¿Qué es la Arqueoastronomía? (Parte I)

Juan Carlos B. Olivero

 

Hace poco tiempo el amigo (y astrónomo profesional) Rene Duffard me preguntó (por e-mail): “Che Juan, ¿qué es la arqueoastronomía?”, pregunta que me pilló sin una respuesta satisfactoria, prometiéndole una respuesta ampliada en poco tiempo. Me puse a estudiar, lo cual me obligó a revolver un poco en mi biblioteca (y algunas ajenas) para poder responderle, hecho que me recuerda la frase de Samuel Johnson: “Un hombre revuelve media biblioteca para escribir un libro” (no teman, esto todavía no lo pienso, aunque...veremos).

Las pirámides de gizeh famosas por sus características y orientaciones astronómicas

 

 

 

 

 

 

Las pirámides de Gizeh, famosas por sus características y orientaciones astronómicas

Después de varios días de búsqueda, puedo decir que de la Arqueoastronomía hay varios conceptos, uno de los cuales dice que es el estudio de la astronomía de los pueblos antiguos y su forma de expresarla: a través de los monumentos.

La historiadora Johanna Broda dice:

”La arqueoastronomía es una disciplina nueva (...). Tiene  sus antecedentes en el siglo pasado, pero en su forma actual surge en los años sesenta como estudio especializado de las construcciones megalíticas europeas.

 La polémica sobre el significado astronómico de las diferentes orientaciones que muestra Stonehenge, el famoso “santuario megalítico” de la Gran Bretaña, generó el interés en los estudios interdisciplinarios que combinan la astronomía, la arqueología y la etnografía. Así se creó . o arqueoastronomía, que extendió sus alcances al estudio comparado de la astronomía en las civilizaciones arcaicas(1).”

En el “Diccionario ilustrado de la astronomía y la astronaútica Everest” leemos:

arcaicoastronomía, archaeoastronomy (n), estudio de las posibles finalidades astronómicas de antiguos edificios, tales como Stonehenge y las pirámides de Egipto. Se cree que muchos anillos de antiguas piedras han sido usados como simples observatorios para ver la salida y la puesta del Sol y de la Luna(2)”.

En esto podemos citar a don Isaac Newton, quien dijo (respecto a las cuestiones  cronológicas):

“Los argumentos más seguros para determinar las cosas pasadas son los que se basan en la astronomía.”

Muchos templos tienen su origen en aspectow astronómicos del culto, el caso más conocido es Stonehenge, pero a este podemos agregar las pirámides egipcias, los templos mayas, los zigurats sumerios, la orientación de los “moais” de la Isla de Pascua, la rueda medicinal de Big Horn, etc., etc.

Esta disciplina tiene su origen en estudios que se comenzaron hace aproximadamente un siglo atrás, cuando unos astrónomos ingleses estudiaron las pirámides y descubrieron su orientación astronómica.

El paso de los años dejó dichos descubrimientos en la ignorancia de los especialistas (algo inexplicable) y del público en general.

Recién hacia 1961 comenzaron un grupo de aficionados y de algunos astrónomos a interesarse por esta disciplina olvidada.

En los últimos veinte años han surgido autores y textos dedicados a esta “novel” disciplina, muchos de los cuales (los autores, por supuesto) son arqueólogos profesionales y otros vocacionales.

Pasemos a considerar algunos ejemplos que están al alcance de quienes desean profundizar sus conocimientos sobre este tema, comencemos por Stonehenge

Este conjunto de piedras dispuestas en círculo han dado pie a innumerables leyendas desde los tiempos medievales, que fue cuando comenzaron a preguntarse: ”¿Quién las hizo?”.

La etimología de la palabra Stonehenge proviene de las palabras “stone” , que quiere decir “piedra”  y “hanging” que significa “suspendido”, por lo que su nombre significa “piedras suspendidas”(3).

En el 1150, Godofredo de Monmouth en su “History of the King of Britain” sostuvo que el mago Merlín fue su constructor.

Hacia 1650, el arquitecto Iñigo Jones, por orden de Jacobo I, investigó los restos, atribuyéndoselos a los romanos; posteriormente John Aubrey, durante el reinado de Carlos II, lo atribuyó a los druidas.

 Vista aérea de Stonehenge tal como se vería hacia el año 1500 a.C.  Nótese la distribución de los crómiech que lo constituyen.  En primer plano a la derecha (hacia abajo y rodeada de un círculo) está la Heelstone o ¨piedra talón¨que sirve para determinar los solsticios y equinoccios

En el año 1771, el doctor John Smith afirmó que entre el Sol y Stonehenge había una estrecha relación, especialmente entre la Heelstone (“piedra talón”) y su posición con respecto a los crómlechs centrales del grupo.

En 1840, el doctor Edward Duke afirmó que los lados cortos del rectángulo formado por Stonehenge I (la evidencia más antigua de su erección, hacia el ±7500 a.C.) estaban alineados con el Sol.

En el año 1901, el astrónomo Norman Lockyer señaló que dichos lados estaban relacionados con las salidas del Sol del 7 de febrero y del 8 de noviembre y los ocasos del 6 de mayo y 8 de agosto; asimismo calculó que la Heelstone fue colocada hacia el  ±1680 a.C., fecha que coincide con el análisis de los arqueólogos. También fue él quien sugirió la hipótesis de que Stonehenge era un “calendario astronómico”.

Recién entre 1950-54 Stuart Piggott excavó en el lugar propiamente dicho con un plan arqueológico metódico.

Fue C. A. Newman, un aficionado a la astronomía, quien en 1961, al ver los croquis y planos de los arqueólogos, consideró a Stonehenge como un templo que servía para medir el paso del Sol y la Luna; posteriormente publicó un libro afirmando dicha tesis en 1972.

 Por la misma época Gerald Hawkins realizó comparaciones con una computadora y comenzó a sugerir el uso de Stonehenge para observaciones astronómicas, hipótesis que después publicaría como libro en 1973.

Fred Hoyle, famoso astrofísico que postuló la teoría del estado estacionario en  cosmología,  en 1976 publicó un libro para defender la “teoría del computador”, especialmente su hipótesis del uso de Stonehenge como computador de eclipses. 

Según el análisis de Mario Zanot, Stonehenge se inició hacia el ±7500 a.C.. Aclaremos que esta fecha es en base a los primeros restos, el conjunto megalítico que hoy conocemos es del ±1800 a.C..

Dejando para la próxima el análisis del tema en América, esperamos que esta introducción les aclare un poco este tema de: “¿Qué es la arqueoastronomía?”

 

Citas:

1)       Moreno Cabral, p.67.

2)       Ridpath, p.139.

3)       Zanot, p.7.

Bibliografía consultada:

*Bauval, Robert y Gilbert, Adrian: “El misterio de Orión”, Emecé editores, Buenos Aires, 1996.

*Ibarra Grasso, Dick Edgard: “La ciencia antigua y los zodíacos del Viejo Mundo y América”, editorial Kier S.A., Buenos Aires, 1995.

*Ibarra Grasso, Dick Edgard: ”La verdadera interpretación del calendario azteca”, editorial Kier S.A.,  Buenos Aires, 1976.

*Ibarra Grasso, Dick Edgar: “Ciencia astronómica y sociología incaica”, editorial Los amigos del libro,  La Paz (Bolivia), 1982.

*Ibarra Grasso, Dick Edgard: “Cosmología y mitología indígena americana”, editorial Kier S.A., Buenos Aires, 1997.

*Moreno Cabral, Marco Aurelio (compilador): “Historia de la astronomía en México”, colección: “La ciencia para todos” N° 4, Fondo de Cultura Económica, México, 1998.

*Ridpath, Ian: “Diccionario ilustrado de la astronomía y astronaútica Everest”, editorial Everest S.A., Barcelona, 1997.

*Sullivan, William: “El secreto de los Incas (Los misterios de una civilización perdida)”, colección: “Revelaciones”, editorial Grijalbo-mondadori S.A., Barcelona, 1999.

*Zanot, Mario: “El computador Neolítico”, librería editorial Argos S.A., Barcelona, 1977.