El Meteorito de campo del Cielo

Hugo Missio

 

En el Museo Experimental de Ciencias de la Ciudad de Rosario, en el 2° piso del Planetario Municipal donde me desempeño como guía del museo, se encuentra entre generadores electrostáticos y láseres, un trozo del meteorito El Toba originario de la zona del sur de la provincia del Chaco y este de la provincia de Santiago del Estero.

En cierta oportunidad, mientras daba una explicación al publico presente sobre el meteoro que estaban observando, una señora me comento que el resto del meteorito se encontraba en Inglaterra, mas precisamente en el museo de la Sociedad Británica, y fue ese comentario el que me despertó a investigar sobre este tema.

Hay que tener en cuenta que en la orografía de nuestro planeta no solo se compone de montañas, ríos, valles, llanuras o mares, ya que en distintos lugares del mundo, la aparición de cráteres aislados o en grupos, indican la caída de grandes meteoros, algunos de los cuales se han fragmentado dejando un reguero de trozos más pequeños esparcidos en extensas regiones.

La lista seria interminable si se consideran las huellas visibles dejadas en diferentes partes del mundo, pero la que acapara la atención de este articulo es la del caso del meteoro del Chaco, considerado uno de los más grandes del mundo.

Antes de ingresar mas en el tema primero hay que describir la geografía del lugar donde fue hallado.

El Gran Chaco

En el centro de Sud América se ubica una gran planicie llamada El Gran Chaco y se trata de una formación sedimentaria que parte desde el sur de Bolivia, atraviesa el territorio paraguayo y termina en el noreste de nuestro país y se distingue muy bien, ya que se trata de una sabana sub tropical con planicies extensas cubiertas de pasto o bosque espeso.

En la región sur de la provincia del chaco y al este de Santiago de Estero se ubica el Campo de Cielo, llamado así por la gran dispersión de restos meteoriticos que se hallan con el simple hecho de labrar la tierra.

Evidentemente la caída de un meteoro de proporciones respetables fue el causante del sembradío de restos de hierro y níquel, además los investigadores sostienen que la caída de este meteoro pudo haber producido la extinción de la fauna y la flora en esa región y también arraso con algunas culturas indígenas que habitaban en el lugar influyendo en la cultura precolombina.

En el campo del cielo hay documentados 26 cráteres, él más grande de ellos es el cráter de Rubin Celis, con una profundidad de 5,5 metros y los fragmentos mas conocidos son el Mesón de Fierro de aproximadamente 20 toneladas y El Chaco de 37 toneladas.

En 1968 la expedición de Cassidy llega hasta el lugar y sus estudios determinaron que el cráter original debió tener cerca de 13,8 metros de profundidad, la edad de formación del mismo se pudo determinar por el método del carbono 14 dando como resultado 5800 años de antigüedad aproximadamente, es probable que la cubierta vegetal de la zona haya sido calcinada por la caída del meteoro.

Nombres varios

Fierro del Tucumán, Fierro de Santiago del Estero, Fierro del Chaco, Planchon de Metal, Mina de Fierro, Mesón de Fierro, todos estos nombres motivados por su particular aspecto fueron dados por sucesivas expediciones que llegaron al lugar.

Las tradiciones se remontan al siglo XVI, en el periodo de la conquista se hablaba de una gran veta mineral que en cierta parte de la Pampa de Otumpa, afloraba hasta una determinada altura sobre la superficie del lugar siendo esto objeto de adoración de las tribus indígenas de la región como los Chiriguanos y Mocovies.

El teniente rubin celis intento llegar con su expedición en el año 1783 por orden del Virrey Vertiz, la expedición determino la posición de la masa del meteoro en –27°28, pero cuando intentaron desenterrar la masa de metal esta volvió a caer en el pozo de extracción, dándoselo por perdido ya que sucesivas expediciones no pudieron hallarlo más.

En 1803 Diego Bravo de Rueda descubre el meteoro de Otumpa, que fue remitido a Buenos aires para su análisis, la historia del Toba comienza en 1804 cuando la expedición de Fernando Rojas, hallo un gran trozo de Hierro semejando por su aspecto al quebracho colorado desmochado, este es el fragmento que Manuel de Costilla vuelve a descubrir en 1923 quien le da finalmente el nombre.

Desde 1849 hasta 1872 se continuó la búsqueda en sucesivas expediciones inclusive en 1873 el gobernador de Santiago del Estero, Luis Frías incluye un premio de $2000 y

10 leguas cuadradas de tierra para quien descubriera el meteoro perdido.

A partir de 1873 en adelante comienza la conquista de todo el territorio de la provincia del Chaco y culmina en 1897 cuando se funda el pueblo de Gancedo, latitud –27º 30´08¨ longitud 61º42´33¨ oeste, a partir de allí el señor Manuel Suarez radicado en el pueblo realiza trabajos de búsqueda hallando fragmentos de hierro en laguna La Paila, siendo el más notable el llamado fragmento de Pozo del Cielo de 1500 gramos, donado al Museo de La Plata por el Dr. Antenor Alvarez.

Y llegamos a Inglaterra...

Desde 1923 en adelante el señor Suarez continúa la búsqueda y forma una sociedad para explotar el yacimiento ya que pensaban encontrar grandes cantidades del metal del meteoro, así se realizan búsquedas sistemáticas que dieron por resultado el hallazgo de muchos fragmentos en la zona de Campo del Cielo pero no de la magnitud que esperaban hallar.

El 21 de noviembre de 1923 un leñador Manuel Costilla, encuentra de casualidad un gran fragmento de 4120 Kg. Este fragmento fue donado al Museo de Ciencias naturales ¨Bernardino Rivadavia¨por el propietario del campo El Rosario dónde fue hallado, ese se lo conoce actualmente con el nombre de El Toba, al mismo museo llegó otro fragmento encontrado por el hachero Arturo Medina al S. O. de Gancedo el 22 de Agosto de 1925, a este se lo denomina Ël Mocoví¨cuyo peso es de 732 Kgr.

El tema que nos intriga desde el comienzo de este artículo es como un trozo de meteoro se encuentra en el Museo Británico.

En 1873 la expedición de Rubin Celis estima el peso del meteoro descubierto en 41.000Kgr y sus dimensiones de 2,89x1,28x1,37 metros.  Presenta un informe sobre el particular a la British Society y ademas levanta un mapa de la región, pero esta masa se pierde.  En 1803 la expedición de Barvo de Rueda y Miguel Castellanos descubre el meteorito de Runapocito de 1000 Kg y de éste se extrae un fragmento de 634 Kgr, para ser obsequiado en 1825 al cónsul inglés Mr. Odbine Parish, quien lo remite al British Museum donde aún se encuentra y causa la admiración de quienes lo visitan , al igual que el humilde pero curioso trocito del Museo Experimental de Ciencias de Rosario.

 

Referencias:

Revista Astronómica año 1962 Nº157

Meteoritos de Campo del Cielo Impacto en la Cultura Indígena