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PARTÍCULAS
ELEMENTALES, MATERIA EXTRAÑA Y ESTRELLAS EXTRAÑAS Parte III Dr. Luis P. Neira |
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Existen
numerosas fuentes de emisión periódica de radiación, asociadas a
estrellas compactas, que presentan gran interés en astrofísica. Ejemplos
representativos de estos eventos lo constituyen los púlsares,
los bursters (del inglés burst,
estallido) de rayos X y los bursters
de rayos gamma. En general se acepta que la emisión de un púlsar se
debe a la rotación de una estrella de neutrones que posee un elevado
campo magnético. No obstante, en los últimos años, se ha informado que
las rápidas variaciones de luminosidad de una joven supernova,
interpretadas generalmente como causa de su rotación, podrían
explicarse, en forma alternativa, como oscilaciones radiales de objetos
compactos. Por otra parte, diversos autores han descrito los bursters como
objetos que transforman una fracción de su energía gravitatoria en
radiaciones gamma y X, a través de oscilaciones de la superficie de una
estrella de neutrones. A la
par de estos modelos de estrellas, basados en el supuesto de materia neutrónica,
han surgido otros que postulan la existencia de materia formada por una
mezcla de proporciones casi iguales de quarks de sabores u, d, y s
(con una fracción necesaria de electrones para que sea eléctricamente
neutra): la denominada materia extraña (ver Acrux, Nº 2, 12-15). La
estructura de objetos estelares compuestos de materia extraña, llamados estrellas
extrañas, han sido investigados por primera vez por Alcock, Farhi y
Olinto (1986a) y Haensel, Zdunik y Schaeffer (1986). En dable destacar que
las estrellas extrañas son notablemente similares a las estrellas de
neutrones en el rango de masas superiores a una masa solar. Uno de los
objetos astrofísicos en los cuales la materia extraña podría jugar un
rol interesante son las explosiones de supernovas del Tipo II (que
involucran estrellas con masa superiores a las 8 masas solares, tales como
la conocida SN1987A). La consecuencia observacional sería, pues, un púlsar
de materia extraña. Más
recientemente, se asociaron los modelos, ya probados en bursters de rayos
X y gamma, con estrellas de materia extraña. En particular, se obtuvieron
pulsaciones de la superficie de este tipo de estrellas del orden de la milésima
del segundo, lo cual es muy sugerente puesto que hace pocos años se
encontraron púlsares de rayos X con un período de 2.5 milisegundos, como
el SAX J1808.4-3658. 1. Estructura y
propiedades de las estrellas extrañas Las
propiedades termodinámicas de la materia extraña pueden determinarse
usando el modelo de la bolsa para el confinamiento de los quarks. En este
modelo las interacciones fuertes confinadas están representadas por una densidad de energía (energía por unidad de volumen) del vacío,
las cuales mantienen confinados a los quarks y gluones en una región del
espacio llamado bolsa. Los
quarks y gluones pueden tratarse como un gas ideal de partículas cuánticas
(denominado gas de Fermi), confinadas en el interior de un volumen finito.
De esta manera puede obtenerse la ecuación
de estado de la materia extraña (es decir, la relación de la presión
con la densidad de materia o energía de dicha materia). Usando esta
ecuación de estado y las ecuaciones que describen un fluido en equilibrio
en Relatividad General, denominadas ecuaciones de Tolman-Oppenheimer-Volkoff,
pueden obtenerse un modelo de estrella extraña que describa las
propiedades macroscópicas observables de la misma (tales como la masa, el
radio, la densidad, etc.). Destaquemos que en los modelos de estrellas
extrañas (y también para las estrellas de neutrones) debe aplicarse la
Relatividad General de Einstein, que es la teoría correcta de la
gravitación y, por lo tanto, la que resulta adecuada para describir
estrellas que involucran campos gravitatorios muy intensos. Para campos
gravitatorios débiles es suficiente aplicar la hidrostática y la teoría
de la gravitación de Newton. Podemos construir una secuencia de modelos
eligiendo diferentes presiones en el centro de la estrella (o
equivalentemente, diferentes densidades centrales). |
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En la Fig. 1. se muestra la variación radial de la densidad para tres modelos diferentes de estrellas extrañas. Aquí, podemos señalar una importante diferencia con relación a las estrellas de neutrones: para las estrellas extrañas la variación de densidad con el radio no es muy significativa. En particular, la variación de densidad desde el centro a la superficie, para el modelo astrofísicamente relevante de 1.4 masas solares, es de sólo un factor igual a dos. Esto constituye una situación muy diferente a lo que normalmente se encuentra en las estrellas de materia ordinaria, y resulta de la muy elevada densidad mínima de las estrellas extrañas (en la superficie de las mismas la densidad es de 4x 1014 g/cm3) |
Fig.
1. Curvas de densidad en función del radio para estrellas extrañas de
masas: a) 0.1 masas solares; b) 1.4 masas solares; c) modelo de masa máxima. |
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En
la Fig.2. se muestra la relación masa-radio para estrellas extrañas y
para estrellas de neutrones calculadas para una variedad de ecuaciones
de estado. La diferencia entre los dos tipos son notables. La masa de la
estrella extrañas es, excepto cerca del máximo, una función creciente
con el radio. No posee, pues, una masa mínima; por el contrario todos
los modelos de estrellas de neutrones tienen claramente una masa mínima.
En general el radio de una estrella de neutrones es mayor que el de una
estrella extraña de la misma masa, si la masa es menor o igual a una
masa solar. La masa
máxima de una estrella extraña estable es de dos masas solares,
mientras que la correspondiente para casi todos los modelos de estrellas
de neutrones varía entre 1.5 y 1.9 masas solares. Las
diferencias de las propiedades globales de las estrellas extrañas y de
las estrellas de neutrones harían suponer la posibilidad de distinguirlas
a través de la observación directa. Sin embargo esto no constituiría
una prueba ya que todas las estimaciones de las masas de objetos
candidatos han arrojado valores del orden de 1.4 masa solares (incluido el
famoso radiopúlsar binario PSR 1913+16, para el cual se ha determinado
que las masa de los dos objetos constituyentes es de 1.4 masas solares,
tanto para el púlsar emisor como para su compañero invisible). Un examen
de las masas de otros candidatos revela que las mismas son cercanas a 1.4
masa solares. Del examen de la Fig.2. se
concluye que para una masa de esta magnitud, las estructuras generales de
las estrellas extrañas y de neutrones son indistinguibles. |
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Fig.2. Relación masa-radio para estrellas extrañas (curva punteada) y estrellas de neutrones |
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A continuación
describimos algunas propiedades y características de las estrellas extrañas: 1. Las
superficies de las estrellas extrañas y de neutrones son muy diferentes. En la
superficie de la estrella extraña la densidad cambia abruptamente de cero a
4.1014 g/cm3. Esto se debe a que el material de la misma
está ligado por la interacción fuerte, no por la gravedad. Una consecuencia
inmediata es que el límite superior de la luminosidad de esta estrella (el límite
de Eddington) no es aplicable. Las estrellas extrañas pueden soportar flujos
radiantes salientes que exceden ampliamente el límite de Eddington. 2.
Ocasionalmente, los periodos de los púlsares muestran un súbito decrecimiento,
los cuales se denominan glitches. Este
fenómeno ha sido observado en púlsares jóvenes, tales como el púlsar Crab, y
en otros viejos, como el PSR 0355+54. No obstante, el glitch no es un fenómeno
universal, ya que algunos púlsares ( p.ej., el denominado de Hulse y Taylor) no
han mostrado ningún glitch durante varios años en los cuales han sido
observados. Se ha sugerido que los glitches son consecuencia de la dinámica
interna de las estrellas compactas. Las estrellas extrañas homogéneas
(aquellas que poseen las mismas propiedades en todo punto de su interior)
son incapaces de soportar glitches, por lo cual no serían interesantes como púlsares.
No obstante, modelos estelares constituidos por un tipo diferente de materia
extraña, denominada quark-alfa
(sumamente estable), podría explicar el fenómeno de glitch, si se ignora la
objeción de Alpar (Alpar, 1987b). Esta objeción puede resumirse así: dado que
no se observa cambio en la emisión electromagnética en correlación con el
glitch, entonces este fenómeno es una consecuencia de la dinámica interna del
púlsar más bien que de su configuración externa. En los púlsares del
milisegundo (PMS) no han sido observados glitches, por lo tanto este tipo de púlsar
podría ser una estrella extraña homogénea. 3. El
descubrimiento (luego desmentido) de la existencia de un púlsar óptico de 0.5
mseg en los restos de SN 1987A incrementó notablemente el estudio teórico de
las propiedades rotacionales de las estrellas compactas. De hecho, las estrellas
extrañas se constituyeron en una de las pocas candidatas capaces de soportar
rotaciones tan altas sin desarmarse, siempre que los pulsos de radiación
emitidos fueran inducidos por rotación. No obstante, un gran número de
trabajos muestran a través de cálculos exactos que periodos tan cortos como
0.5 mseg no pueden ser logrados aún para modelos de estrellas extrañas homogéneas,
si la hipótesis de estabilidad absoluta no es violada. 4. La
evolución de las estrellas extrañas es más rápida que la correspondiente a
las estrellas de neutrones, de modo que la observación de púlsares con una
baja temperatura superficial podría indicar que los mismos poseen núcleos de
quarks masivos. 2. Conversión de
estrellas de neutrones en estrellas extrañas Cuando se
encuentran un neutrón y un strangelet estable (gota de materia extraña
estable) el neutrón es fácilmente absorbido, mientras que un protón puede
coexistir con un strangelet debido a la repulsión electrostática entre ellos.
Por lo tanto, si un strangelet estable se dirige a una estrella de neutrones,
podría crecer absorbiendo estas partículas y, eventualmente, convertir la
mayor parte de la estrella de neutrones en una estrella extraña. La conversión
de una estrella de neutrones en una estrella extraña (si se observara) sería
un evento espectacular: un strangelet estable iniciaría el proceso de conversión
(sembrado), el cual liberaría una cantidad enorme de radiación. La única región
de la estrella de neutrones que podría sobrevivir al proceso de conversión es
la capa exterior de la misma. Las fuerzas electrostáticas entre la materia
extraña y los iones de la capa exterior permiten soportar toda la capa de la
estrella situada encima del interior de materia extraña. Hasta el
presente se han sugerido diferentes mecanismos de sembrado. Ellos pueden
dividirse en dos categorías: mecanismos
primarios, en los cuales la semilla se forma en el interior de la estrella
de neutrones; mecanismos secundarios,
en los cuales la semilla viene del medio interestelar. 2.1. Procesos
primarios: La formación de strangelets es mucho más probable en una
estrella de neutrones que en núcleos de materia ordinaria. La presión central
en una estrella de neutrones puede ser suficiente para que ocurra una transición
de fase de materia neutrónica a materia de quarks de dos sabores. Esta última
puede entonces decaer fácilmente en materia extraña a través de la interacción
débil. Otro posible mecanismo de formación de una semilla de materia extraña
es por aglomeración de partículas L
. A muy altas densidades, las partículas L
comienzan a aparecer. Los strangelets pueden entonces formarse por la aglomeración
de al menos cien partículas L
. La materia
extraña también puede ser formada a través de la combustión de neutrones en
strangelets. Este mecanismo permitiría generar la suficiente energía como para
producir la explosión en las supernovas de TipoII. Finalmente,
una vía más artificial para generar strangelets sería un destello de
neutrinos. Aquí, un neutrino de ultra elevada energía, proveniente de los
rayos cósmicos, penetra en una estrella de neutrones y choca con un quark,
transfiriendo casi toda su energía en un pequeño volumen. Esto forma un plasma
de quarks y gluones, que posee pares s
2.2. Procesos
secundarios: Si cualquiera de los procesos primarios anteriores permiten
convertir algunas estrellas de neutrones en estrellas extrañas, entonces es
probable que todas las estrellas de
neutrones jóvenes son estrellas extrañas. Esta aseveración está basada
en estimaciones recientes (Friedman y Caldwell, 1991) de la abundancia de
strangelets en el medio interestelar, debida a la coalescencia (unión de dos o más volúmenes de fluido para formar
un volumen de fluido mayor) de sistemas binarios de estrellas extrañas o de una
estrella extraña con un agujero negro. Si las
estrellas extrañas existen, las mismas deberían hallarse en los sistemas
binarios. Estos sistemas podrían eventualmente unirse con violencia y, en el
proceso, alguna fracción poco densa de la estrella extraña sería eyectada en
el medio interestelar. Si el trozo de materia extraña eyectado permanece ligado
al sistema binario, el mismo orbitaría el sistema y chocaría con algún otro
trozo de tiempo en tiempo. La colisión de estos satélites de materia extraña
produciría su ruptura, disgregándolos en pequeños trozos (lumps). De estos
lumps, algunos permanecerían en la galaxia de origen, confinados por el campo
magnético galáctico, y constituirían parte del medio interestelar. 2.3. El
proceso de conversión: Si suponemos que el sembrado de materia extraña ha
ocurrido en el interior de una estrella de neutrones, podemos estudiar la
consecuente conversión del resto de la estrella. El proceso de conversión
consiste en un frente de materia extraña que avanza en el interior de la
estrella de neutrones. Durante este proceso una fracción de los quarks d
se convierten en quarks s. Un modelo
simple permite calcular la velocidad de conversión en 15 m/s; entonces, una
estrella de neutrones de 10 Km de radio se convierte en una estrella extraña en
alrededor de un minuto. Modelos más elaborados llevan la escala de tiempo de
uno a diez minutos. La conversión
de una estrella de neutrones en una estrella extraña sucede con mayor
probabilidad poco tiempo después del nacimiento de la primer estrella. Las
condiciones para el sembrado de una estrella extraña son mejores en este
estadio y la progenitora podría ya tener alguna contaminación por strangelets. Si una
estrella de neutrones sufre el proceso de conversión, el mismo puede observarse
como un rápido burst (de corto periodo) de neutrinos acompañado de un burst de
rayos gamma. Nos quedaría
pendiente la descripción de los púlsares de materia extraña y otros temas
interesantes sobre estrellas extrañas. En algún próximo artículo, ha
escribirse en esta revista, no sería extraño
que ahondemos sobre el particular. |